Capitulo XV: Experto al rescate
La pieza que faltaba: Tamworth Ir al indice del articulo Cerrando el circulo

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Decidido a cerrar definitivamente el caso, comencé a buscar quién pudiera explicar cabalmente como se originaba la columna luminosa por encima del objeto, presente tanto en las fotos de Argentina, Chile y Australia.

Mi primer paso fue contactarme con la revista  especializada Balloon Life y luego de contarle sobre mi investigación a su editor Tom Hamilton, éste me contactó a su vez con un amigo suyo que, segun su parecer, era la persona mas idónea para responder mis inquietudes. Su nombre: James Winker.

En esa época yo apenas comenzaba a interiorizarme en la historia del balonismo científico, y ese nombre  practicamente me resultó desconocido. Ahora mientras escribo esto -5 años mas tarde- comprendo cabalmente que Hamilton no se había equivocado un ápice y que mi interlocutor realmente era un referente fundamental de esta actividad (ver recuadro al pie).

Siguiendo el consejo del editor, le escribí a Winker interiorizándolo del objeto de mi investigación e incluyendo en mi mensaje las fotos del suceso y la entonces recien descubierta imagen de Tamworth.

Luego de unos días, muy amablemente me contestó que si bien él no había participado del programa MIR, debido a su experiencia en el medio los conocía muy bien. Acto seguido me explicó que cuando el MIR se encuentra en la estratósfera y plenamente expandido, la superficie aluminizada de la mitad superior del globo,  funciona como un gigantesco espejo. Esto hace que dicha mitad refleje su entorno provocando que adquiera el aspecto del cielo circundante, mimetizándose.

Literalmente, es como si la parte aluminizada del MIR "absorbiera" el color del firmamento a su alrededor. Si esto ocurre un día despejado, la ausencia de nubes se traduce en falta de un elemento de contraste, provocando que aún en condiciones ideales de observación desde tierra, el borde exterior del cuerpo del balón desaparezca y la incidencia de los rayos del sol sobre él creen esa columna luminosa que parece ubicarse encima del globo pero que en realidad está situada en el cuerpo mismo del aeróstato.

Para ilustrar esto, un buen amigo de este sitio llamado Marcelo Salvia elaboró una animación que muestra la diferencia entre el efecto que produce la presencia de nubes en el entorno, y la aparición de la columna luminosa que parece recortada "sobre" el objeto en días despejados. Creo que la didáctica imagen termina de redondear perfectamente la explicación de Winker.

Globo MIR filmado en la costa de Chile en el año 2000. El cielo nublado ofrece contraste suficiente para poder apreciar el contorno del globo.

(Nuestro agradecimiento a Rodrigo Fuenzalida del grupo chileno AION)



Una constatación tardía

En Noviembre de 2000 se produjeron dos lanzamientos de globos MIR desde el Instituto de Pesquisas Meteorológicas, en Baurú, Brasil, como paso previo a la campaña SWS 2001 que incluiría otros tres lanzamientos desde el mismo sitio, en febrero del 2001.

Una vez lanzados y debido al regimen de vientos estratosféricos imperantes en esa época del año, los balones iniciaban un periplo hacia el oeste atravesando el continente e ingresando al Pacífico a la altura de la frontera norte de Chile. Si bien el primero de ellos -lanzado el 17 de  noviembre- cruzó la zona sin ser advertido, no ocurriría lo mismo con el que lo siguió 48 horas despues. El paso de ese segundo MIR fue filmado  -creyéndolo un verdadero OVNI- por la tripulación de un barco en alta mar frente a las costas de Chile el 22 de ese mismo mes. No entraré en los detalles del caso que analizo en otra sección, simplemente les pediré que observen las dos imagenes de la izquierda, que fueran extraidas del susodicho video. 

En el fotograma superior tenemos una toma lejana del objeto, donde apreciamos que el día estaba nublado. En la imagen inferior tenemos un acercamiento en donde claramente se aprecia por debajo del punto de reflexion de los rayos solares en la superficie del balón, el resto del cuerpo del globo. El efecto mimético a que me refiería unos párrafos más arriba no se produce completamente ya que al haber nubes, éstas se reflejan parcialmente en el cuerpo del balón haciendo perfectamente visible su contorno.

De más está decir -pero por las dudas lo aclaro- que el tamaño y la ubicación de la columna luminosa respecto al cuerpo del globo depende exclusivamente de la posición relativa existente entre el sol, el balón y el observador de tierra, de allí que en las imágenes de Australia ésta aparece desplazada más hacia el centro que en las imágenes de Argentina. (*)

La campaña de lanzamiento propiamente dicha comenzó en febrero de 2001 y fue realmente fructífera para el objetivo de este trabajo. Las posibilidades que hoy brinda la tecnología e internet no sólo me permitieron seguir "en tiempo real" sus alternativas cientifico/tecnológicas, sino tambien asistir a la andanada de avistamientos que el paso de estos ingenios provocó durante los dos meses que duró. La campaña consistió en una serie de lanzamientos de globos estratosféricos franceses, entre ellos 3 MIR destinados a recorrer el orbe entero. Increiblemente, casi quince años despues se volvió a repetir el mismo patrón de 1985. La total ausencia de información oficial del paso de los globos, la salida en "scramble" de aviones de las fuerzas aéreas de Chile y Bolivia, el desconocimiento por parte de pilotos, controladores aéreos o meteorólogos de la naturaleza de los objetos y por supuesto un maremágnum de especulaciones que muchos aún no aceptan que fueron provocadas por simples globos, no hicieron más que confirmar que estos ingeniosos aeróstatos galos son verdaderas "fabricas de informes OVNI" por donde pasan.

Ahora, como corolario de lo que hasta aquí he presentado, y para tratar de terminar de cerrar uno de los casos emblemáticos de la ufología argentina contemporánea, en el capitulo final de este dossier, trataré de reconstruir  qué es lo que pudo haber ocurrido con los MIR durante esos días de 1985.


Reunion de grandes (De izq a der. James Winker, Ed Yost (Inventor del globo de aire caliente) y Joe Kittinger (una leyenda viviente de la aviación)

Realmente sería tedioso para el lector que incluyera en toda su extensión el curriculum de James Winker (a quien vemos de traje azul junto a Ed Yost, el inventor del globo de aire caliente y Joe Kittinger una leyenda viviente de la aviación). Pero al menos, nobleza obliga, señalaré lo que considero mas relevante.

Graduado en Ingeniería Aeronautica y Administración de empresas en la universidad de Minnesota en 1952, comenzó a trabajar en General Mills una de las principales firmas del sector balonistico en proyectos de desarrollo de pequeños globos trazadores y en el diseño de globos estratosfericos en general. A partir de 1954 ingresa al Air Force Cambridge Research Center donde se involucra en la investigacion de globos de superpresión y tecnicas de lanzamiento de globos desde aeronaves, entre otros proyectos. Asimismo desarrollaría un sistema para el lanzamiento de globos con trenes de vuelo extensos utilizando una tecnica de desplegado de los mismos en vuelo. Finalmente en 1956 ingresa a Raven Inc. empresa en la cual permanecería casi 35 años. Allí desarrolló desde pequeños globos de superpresion hasta globos de aire caliente y paracaidas, pasando con los años a ser Ingeniero en jefe, gerente de la división de globos y finalmente vicepresidente de la compañía.

Posee en su haber 14 patentes de dispositivos, elementos y sistemas que contribuyeron al desarrollo del balonismo cientifico y deportivo, recibiendo en 1999 el premio "Otto Winzen".

Una de sus mas recientes iniciativas fue la recopilación de cerca de 4000 documentos tecnicos relacionados con la actividad que permitieron conformar la mas completa base de datos sobre tecnología balonistica existente en la actualidad. La misma funciona en la biblioteca del Goddard Space Flight Center de la NASA. Actualmente se desempeña como consultor en la materia a traves de su propia empresa Rekwin Co.

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Notas

(*) Este detalle invalida asimismo ciertas consideraciones efectuadas por algunos ufólogos respecto que la columna luminosa giraba o cambiaba de lugar. En realidad, lo que variaba era el punto de vista del observador y la posición relativa desde la cual incidían sobre el globo los rayos solares.